Descubrí uno de los rincones más tranquilos y acogedores de Buenos Aires: el Jardín Japonés. Este tesoro oculto te invita a sumergirte en la serenidad y belleza de la cultura japonesa, rodeado de exuberante vegetación, estanques con carpas koi y puentes tradicionales. Ya sea para relajarte, sacar fotos increíbles o explorar la arquitectura japonesa, este oasis en plena ciudad ofrece una experiencia única. Un destino imperdible para amantes de la naturaleza y la cultura.
El Jardín Japonés de la Ciudad de Buenos Aires se encuentra ubicado en el barrio de Palermo, cerca del Parque Tres de Febrero (más conocido como los Bosques de Palermo) y de otros hermosos parques que conforman un enorme pulmón verde en la ciudad.
Este espacio verde ofrece un paseo por la cultura japonesa y un momento de meditación, a través de la inmersión dentro de la arquitectura tradicional nipona y de su cuidado trabajo de paisajismo.
Jardín Japonés de Buenos Aires. Foto © @alieniger
Además de ser un espacio que aporta belleza y serenidad, en el Jardín Japonés vas a encontrar muchas cosas para hacer. A continuación, te contamos un poco de su historia y qué podés hacer si estás de paseo por aquí.
Su origen e historia
A mediados de la década del 60, la comunidad argentino-japonesa transformó parte del Parque Tres de Febrero en lo que hoy conocemos como el Jardín Japonés. El motivo era homenajear a los príncipes japoneses, los actuales emperadores Akihito y su esposa Michiko, en su visita a Buenos Aires, con el jardín de estilo japonés más grande fuera de su país.
El Jardín Japonés fue inaugurado el 17 de mayo de 1967 y luego fue donado, por intermedio de la Embajada del Japón, a la Municipalidad de Buenos Aires. Esto fue a modo de agradecimiento al pueblo argentino por ser el país que le abrió sus puertas a la comunidad japonesa en tiempos de inmigración.
La idea de crear un hermoso lugar perdurable de encuentro entre la colectividad japonesa y los príncipes herederos al trono imperial, Michiko y Akihito, llevó a juntar fondos suficientes y construirlo en tan sólo 50 días, con esfuerzo y dedicación. Aquella visita era un acontecimiento único sin precedente alguno, ya que por primera vez un miembro de la familia imperial visitaba el país.
Una década más tarde, en 1977, fue rediseñado bajo la dirección del ingeniero paisajista Yasuo Inomata, tomando como modelo la idea de Jardín Zen.
Luego, a mediados de los años 80, se gestionó su recuperación con las autoridades, se expandió el jardín y se construyó un edificio para dictar cursos y talleres. En 1989, el Jardín Japonés se constituyó como fundación para darle un marco legal a las actividades y hoy en el lugar trabajan unas 100 personas, de las cuales 15 están abocadas a la jardinería y mantenimiento del predio.
Desde el año 2004, la Secretaría de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires declaró al Jardín Japonés «sitio de interés turístico» y, cuatro años más tarde, el Poder Ejecutivo Nacional lo declaró «bien de interés histórico y artístico de la Nación».
El Jardín Japonés no recibe fondos de ninguna administración estatal; depende exclusivamente de los ingresos que generan a partir de lo recaudado por la venta de entradas, de las artesanías, los cursos y talleres que se dictan y el restaurante.
Características del Jardín
El Jardín Japonés representa un típico parque nipón, con sus lagos, puentes y cascadas. Este cuenta con una gran colección de plantas y árboles, evidenciando el cuidado trabajo de paisajismo, lo que lo convierte en un lugar único, distinto al resto de Buenos Aires. A las especies que se encontraban entonces en la zona, se les sumaron otras autóctonas de Japón.
Si bien los jardines japoneses en su mayoría no contienen flores, al porteño se le incorporaron rosales y azaleas y se mantuvo la vegetación original del lugar compuesta en su mayoría de eucaliptos, plátanos y tipas. Entre la flora nipona se pueden contabilizar pinos cortos, negros, ciruelos y su flor nacional, el cerezo (sakura). De estos últimos hay especies de la isla de Okinawa y de la parte continental. Las flores de Sakura van del rosa al casi blanco y aparecen en primavera, brindando un espectáculo parecido a una nevada en plena Ciudad de Buenos Aires.
Es tan importante el florecimiento del cerezo entre los japoneses que desde la organización del Jardín Japonés se encargan de avisar del evento, a través de las redes sociales, para que los porteños acudan a disfrutar de este maravilloso espectáculo en el Camino de los Sakura.
Además de la belleza de los cerezos en flor, este jardín zen brinda la posibilidad de pasear y descansar entre bonsáis, azaleas, kokedamas, orquídeas y faroles de cemento. Su trabajo de paisajismo es excelente y aquí nada está librado al azar. En el Jardín Japonés se respeta la arquitectura tradicional y se incluyen elementos de la mitología, la simbología y los dioses nipones.
Desde sus estatuas evocando espíritus protectores, hasta sus estanques repletos de peces koi son un paseo inmersivo dentro de la cultura japonesa.
El Jardín cuenta también con un Chashitsu o casa de té, que es un espacio construido especialmente para llevar a cabo la tradicional ceremonia del té japonesa. Ornamentado con elementos tradicionales, cuyo interior fue importado desde Japón, algunos de sus componentes tienen más de cien años de antigüedad. Su exquisito interior se encuentra confeccionado de forma artesanal en la forma de una tradicional pagoda.
Imperdibles de la visita al Jardín Japonés
El estanque y sus moradores
Una gran cantidad de peces Koi y de carpas habitan en el lago central, colaborando con la hermosa visión que ofrece el Jardín Japonés con sus cuerpos coloridos. Los primeros ejemplares fueron traídos desde Japón en 1967 para la inauguración y se puede alimentarlos adquiriendo bolsitas de comida especiales para ellos dentro del Jardín.
La elección de esta especie de peces no es casual, ya que los peces Koi son considerados especies fuertes porque nadan contra la corriente para depositar sus huevos. Según cuenta la leyenda nipona:
“En el Río Amarillo había una puerta y solo aquel pez que pudiera nadar contra la corriente y alcanzarla, se convertiría en Dragón. Varios peces lo intentaron, pero solo el pez Koi tuvo éxito en esa misión”.
Gracias a esta leyenda, el pez carpa o Koi es símbolo de fortaleza y valor, y es muy común en Japón desear que los niños sean tan fuertes como este hermoso ser.
Vista al estanque del Jardín Japonés. Foto: shutterstock.com
El significado de los puentes rojos
Los puentes que cruzan el lago son otro de los elementos distintivos del Jardín Japonés. Desde aquí podremos observar detenidamente a los ya mencionados peces Koi y darles de comer.
Además de facilitar el cruce en ambas direcciones, los puentes simbolizan el pasar de un mundo a otro. Cada uno de ellos tiene su significado: el Puente De Dios, de forma curva y de color rojo, representa el camino al paraíso y la unión de los dos mundos, el humano y el divino; el Puente de las decisiones o Puente Zig Zag, de pasar de un estado a otro de consciencia; y el Puente Truncado, que conduce a la isla de los remedios milagrosos,
Este último conecta con otra parte del Jardín Japonés, también llamada Isla de los Dioses, que se encuentra en el centro del parque y nos permite tener la mejor vista del lugar.
Casa de artesanos
Si estás buscando conectar con la cultura japonesa, no podés dejar de visitar la Casa de Artesanos Aomori Ken. Ubicada a pocos metros de la entrada principal del parque, vas a encontrar allí diferentes productos exclusivos del Jardín, como por ejemplo, artesanías basadas en diferentes técnicas japonesas como el origami. También podrás encontrar productos típicos de Japón, como los maneki neko, daruma, omamori, kokeshi, shisa, hachimaki, entre otros.
Salón Tokyo
Este es un espacio para exponer y transmitir el arte japonés. Podrán sentir que cada obra revela y descubre la perseverancia, la armonía, la calidad de vida, la disciplina y la continuidad, pudiendo así generar sensaciones en cada espectador. El balcón mirador te permite disfrutar del cuidado paisajismo y la tranquilidad tan características del Jardín Japonés. En el Centro Cultural se dan una gran cantidad de actividades que nos acercan a las tradiciones del pueblo japonés, como por ejemplo: origami, literatura, danza, gimnasia recreativa y judo, pintura, festivales de manga y anime.
En el Jardín Japonés funciona una biblioteca con literatura y temática japonesa, además de que se dictan cursos de cocina y cultura japonesa.
Actividades
Su diseño minimalista se ve reflejado en su paisajismo y en su tradición zen. Todo en el Jardín Japonés refleja los conceptos claves de la tradición cultural japonesa, lo que lo transforma en un ambiente perfecto para la meditación. No sólo por el cultivo de bonsáis, que implica concentración en la tarea, sino por el simple hecho de estar sumergido dentro de la serenidad y armonía visual y auditiva de este espacio.
Dentro de los símbolos que podemos encontrar en el Jardín Japonés está la caña de bambú, que representa la rectitud del alma, y las estatuas de leones, que son protectores y guardianes de los hogares, por eso se los coloca en los arcos. Podrás ver que estas estatuas siempre están en pareja y uno de los dos se encuentra con su boca abierta. Vas a encontrar, además, una torre budista de 13 aleros, uno por cada etapa que el ser humano debe atravesar para alcanzar la vida eterna.
Información importante
El Jardín Japonés abre sus puertas todos los días de 10:00 a 18:45 hs., incluidos sábados, domingos y feriados.
El ingreso cuenta con un abono que permite el mantenimiento y cuidado del Jardín Japonés, aunque cuenta con un día a la semana en que la entrada es gratuita (sólo para residentes argentinos que presenten su DNI).
Además, se ofrecen visitas guiadas para que puedas conocer en profundidad la historia y cultura japonesa. Esta se da los días sábados, domingos y feriados a las 11:00 hs.
El Jardín Japonés tiene además una amplia oferta gastronómica, ya que cuenta con un restaurante que brinda lo mejor del arte culinario nipón. Si bien la preferencia suele ser por el sushi, que se elabora a la vista de los comensales, también cuenta con deliciosos platos de la cocina típica japonesa. Para comer en este espacio se debe realizar una reserva y luego se atiende por orden de llegada. Otro dato muy importante es que no se permite hacer picnic dentro del Jardín Japonés.
Como el Jardín Japonés está administrado por la Fundación Cultural Argentino-Japonés, habitualmente es utilizado como lugar de celebración de las fiestas tradicionales japonesas. Por este motivo, es posible encontrarse con eventos propios de la cultura japonesa en cualquier visita.
Con su maravillosa vista y la energía serena que brinda, el Jardín Japonés es un rincón de Buenos Aires que enamora a quien lo visite. Es un paseo imperdible en la ciudad, ya que combina la belleza y la calma que mente y cuerpo necesitan.
Av. Casares 3450, Palermo
Encuentra el Jardín Japonés en el Mapa
Puede que también te interesen estas otras guías
Puerto de Frutos en Buenos Aires
El Puerto de Frutos es el lugar ideal para pasar el día en familia o con amigos al aire libre, y un imperdible si llegas a Tigre. Es el centro comercial a cielo abierto más importante de Latinoamérica, que te sorprenderá con sus artesanías y productos regionales,...
Feria de Mataderos: cultura y tradición argentina en un solo lugar
La Feria de las Artesanías y Tradiciones Populares Argentinas, conocida por los porteños como La Feria de Mataderos debido a su ubicación, ofrece un muestrario de productos y costumbres argentinas que no dejará de...
Día de campo en Buenos Aires
Si te cansaste del movimiento vertiginoso de la ciudad y necesitás un poco de aire fresco, te llevamos a recorrer las mejores estancias de Buenos Aires. Con actividades al aire libre y una conexión total con la naturaleza, acá tenés el plan perfecto para una escapada...
Plaza de Mayo y Alrededores
La Plaza de Mayo es un lugar emblemático de la ciudad e imperdible, porque nos permite conocer mucho de la historia y de la identidad de la Argentina. Históricamente este es el lugar elegido por todos tanto para reunirse por los festejos sociales y fechas importantes...



